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Liderazgo en Las Organizaciones

zandrazoraida @ 15:46

EL LIDERAZGO EN LAS ORGANIZACIONES DEL SIGLO XXI
Según Miller, (2001). . El liderazgo es el elemento más importante en las organizaciones, que se han adaptada de forma exitosa, a la economía basada en el conocimiento, todo el mundo es un líder, responsable para la creación de un entorno de beneficio colectivo y éxito. La principal característica de un líder es crear otros líderes dentro de la organización, construyendo así fuerza de dirección para conseguir cambios a lo largo de toda la organización, esencial en un mundo donde ya no hay tiempo para que decisiones del día-a-día se muevan arriba y abajo en la jerarquía. Elegir el modelo de negocio apropiado es fundamental, y su implantación debe integrar elementos de estrategia, procesos, organización, relaciones con socios, y tecnología. El liderazgo es un arte de improvisación, no existe una solución única aplicable a todo.
El juego sigue cambiando, la competición sigue cambiando, y por lo tanto los líderes deben cambiar y seguir re-inventándose, tienen que estar preparados para adaptarse, para olvidar el pasado, para perdonar, y para estructurar nuevos roles y relaciones para ellos mismos, para sus equipos y para su cambiante cartera de socios. Y más importante deben tener la capacidad de emplear más de un solo estilo de liderazgo.
Los líderes son personas que representan la visión y dirección de la organización y además dan fortaleza para poder enfrentarse a las contingencias que se presente dentro de las organizaciones. Un líder dentro de las organizaciones del siglo XXI es aquel que pone en movimiento y energiza a su equipo de trabajo en torno a la misión compartida de la empresa; en otras palabras, el líder fortalece en su equipo la creencia de que es posible el logro de la misión; hecho que es fundamental para la vida de la organización ya que las personas actúan de acuerdo con sus creencias, debido a que cuando se está realmente convencido, se tiene mayor probabilidad de conseguir lo que se persigue, porque se hace el máximo de esfuerzo para ello.

En este proceso de dinamización ocurre que las personas encuentran una gran satisfacción en lo que hacen, y que la frustración es menor, aunque los resultados que se logren no sean los más deseados. Es mucho mayor la frustración que se experimenta cuando se siente o cree que algo que se desea es imposible de alcanzar. Por otra parte, como el esfuerzo es compartido, se pueden encontrar beneficios secundarios, entre los que se pueden detallar que el equipo se conoce más, se desarrollan nuevas habilidades y se aprende, con la experiencia como hacer mejor las cosas.
Maestres (2006), expresa por tanto, que la principal función de un líder es asegurar que la organización se conozca a sí misma. De igual forma plantea que éste debe ser visto como un espejo del proceso mediante el cual conocemos nuestras competencias, a nuestros consumidores, a nosotros mismos y también las razones por las cuales estamos en el negocio en el que estamos. Por su parte Bennis y Thomas (2004) sobre las experiencias de los líderes los autores sugieren que uno de los indicadores claves del auténtico liderazgo viene dado en la habilidad de aprender hasta de las experiencias más negativas. “Un líder excelente es una especie de fénix que surge de las cenizas de la adversidad más fuerte y más comprometido que nunca” Es importante reforzar también, que las cosas están cambiando muy sensiblemente en el siglo XXI y es parte de la tarea de estos nuevos líderes preparase para atender las nuevas realidades de las organizaciones en las que vivimos, además de visualizar los elementos que caracterizan lo que llamamos “nueva economía del conocimiento y la innovación, y estar ante los cambios y la incertidumbre.
En este sentido, Dolan (canadiense) y García (español) (2006), manifiesta que el liderazgo tiene otro elemento a su favor como es el valor de las organizaciones que la definen como ““una nueva herramienta de liderazgo que se basa en valores y pretende introducir la dimensión de la persona dentro del pensamiento directivo en la práctica diaria, que constituye una importantísima fuente de ventaja competitiva”. Para estos autores, los valores son los principales impulsores o motivadores, mientras que la utilidad es la recompensa. Entre las razones que fundamentan la necesidad de otorgarle una importancia relevante a los valores se señalan las siguientes:
• Los valores son los impulsores principales de la actuación de las personas y las organizaciones, son los que otorgan cohesión y sentido de pertenencia y establecen compromisos éticos, entre sus miembros, y de la organización con sus clientes y socios. (Tom Peters).
• Nada es más importante que la visión y los valores para determinar lo que sucede en una compañía. Ellos constituyen la base para todas las demás aptitudes y prácticas. (Steiner).
• Una visión sin valores se asemeja a un viaje sin un mapa de ruta. (Linbeck).
• Los valores y creencias son el elemento más importante de los tres componentes de la visión (valores, objetivos y metas) en una organización, sugieren pautas de acción sobre como actuar e interactuar para lograr lo que desean. (Quigley).
Bibliografía Citada
Bertalanffy, L. (2004) Teoría General de Sistemas. Petrópolis, Vozes.
- Dolan y García (2006), Los valores como herramientas gerenciales.
Maestre (2006) Liderazgo Teoría y práctica, editor Stuart Barnes, Colección Negocios, Thompson Editores, España, pp 17-40.

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